Bettys Café Tea Rooms


De paseo por el norte de Inglaterra, nos enteramos que nos llevarían a conocer Harrogate, un "spa town" ubicado en la región de Yorkshire.

Si bien no teníamos demasiadas referencias, dábamos por descontado que tendría el encanto de las pequeñas ciudades inglesas de la región.

Pero la sorpresa más disfrutable fue la visita a Bettys Café, un salón de té que desde 1919 no ha parado de crecer.



Tras haber perdido a sus padres a muy temprana edad, el suizo Frederick Belmont pasó su vida preparándose en pastelerías alrededor de Europa, hasta que el destino lo hizo instalarse en Inglaterra.

La combinación de su savoir faire y el cálido ambiente de la zona, hicieron que Bettys se conviertiera en un éxito.

A pesar de tener seis sucursales dentro de Yorkshire, además de una escuela de cocina, el origen del nombre "Bettys" sigue siendo un misterio.




Este local se divide en dos partes; un sector de venta al paso, que incluye productos de pastelería, panadería y chocolatería, y otro con un gran salón de té que mantiene la decoración de hace años y sus camareras están vestidas acordes a ello.


Cuando llegamos a la clásica esquina, quedamos impresionados con la elegancia de la decoración, pero también con la cola de gente que esperaba para entrar. Pero el sistema es muy eficiente: hay una chica en la puerta que anota a los clientes que van llegando y luego los llama según van quedando mesas libres.

A pesar de la cantidad de gente, algo que quisiera destacar es que no era necesario alzar la voz para conversar. El público es variado, de todas las edades. Se puede almorzar, tomar café con algo dulce o salado o si no, lo que pedimos nosotros: el clásico Afternoon Tea.



Y no me defraudó, fue como lo imaginaba, un cake stand de tres pisos con una selección de:

Scones dulces con pasas de uva, acompañados de clotted cream y mermelada
Miniaturas dulces: macaron de limón, torta de chocolate y tarteleta de frambuesas
Sándwiches: salmón ahumado y queso crema; jamón de la región; pechuga de pollo asado; huevo, mayonesa y berro.

Todo fue perfecto: los sabores, el ambiente, el té, y por supuesto, el entorno!



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